Tres semanas después
Max estaba preparando desayuno cuando su teléfono vibró con número que no había visto en casi dos años, Morrison del FBI, se alejó de la cocina antes de contestar para no alarmar a Anabela quien ya estaba suficientemente estresada con el embarazo y las náuseas matutinas que la tenían vomitando cada mañana.
—Morrison, es temprano incluso para diferencia horaria.
—Maxwell, tenemos situación. ¿Estás en lugar donde puedes hablar privadamente?
El tono hizo que el estómago d