Anabela estaba parada frente al espejo ajustando su vestido de cóctel por quinta vez intentando decidir si era demasiado provocativo para el evento benéfico al que Eleanor había insistido que asistieran, los estándares de la alta sociedad británica eran diferentes a Los Ángeles donde escotes pronunciados y vestidos ajustados eran norma en eventos corporativos.
—Te ves hermosa —dijo Max entrando al cuarto con su esmoquin perfectamente ajustado porque había crecido con esto y sabía exactament