Capítulo 45. La imagen infame
Eleanor bajó la mirada hacia el sobre de papel crema que descansaba sobre el cristal, como una mancha de aceite en agua limpia. Sus dedos rasgaron el sello. Cuando el contenido se deslizó hacia afuera, el aire pareció abandonar sus pulmones de golpe.Era ella. Pero no la Eleanor que veía cada mañana en el espejo: segura, blindada, poderosa. Era una versión desarmada, capturada en el sepulcral silencio de su propia alcoba. En la foto, su piel brillaba bajo una luz tenue, desnuda, y la marca de los dedos en su muslo, parecía gritar desde el papel.Un calor violento, una mezcla de náusea y pura furia, le subió por el cuello. Levantó la vista y sus ojos, antes gélidos, ahora ardían con una rabia negra, una promesa de destrucción.—¿Cómo pudiste? —le espetó, su voz subiendo de tono con cada palabra—. Entraste en mi casa, en mi habitación... Me viste así, desnuda, indefensa, y lo primero que pensaste fue en encuadrar la lente para capturar mi vulnerabilidad. ¡Es mi intimidad, Maximilian!
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