Narra Ithiliel:Una melodía triste sonaba en aquel castillo en ruinas, haciéndome sentir una melancolía extraña, desconocida. Los largos pasillos parecían infinitos, y mis pies descalzos chocando contra el mármol helado de los pisos, se movían en contra de mi voluntad siguiendo aquel triste canto varonil que me conmovía hasta las lágrimas.“Fuiste tomada de mi diestra, por un designio que no alcanzo a nombrar, y quedé solo, abandonado y maldecido en esta obscuridad, como templo en ruinas donde nadie vuelve a orar.Mi voz te llama en latín de lágrimas, mi pecho arde en un salmo quebrado, pues vivir sin tu aliento, es morir sin haber sido enterrado.Oh amada mía, luz vedada, ¿en qué cielo aprendiste a olvidar? Yo sigo fiel a mi juramento, juramento que ni la muerte ha de borrar.Si los Dioses me niegan tu regreso, si el mundo insiste en separarnos, que al menos sepa la eternidad que fue amor…y no pecado, como ellos lo nombraron.Oh amada mía, la luz que me guio un día, vuelve a mí que m
Leer más