Narra Arien:Ella se había quedado dormida, su mano estaba herida…rompió el espejo, quizás, en medio de alguna crisis provocada por mi culpa. Acariciando su rostro, noté que Ithiliel sudaba frio…ella, tenía miedo del amor…tenía miedo de enamorarse de mí.¿Había fracasado en protegerla? No pude evitar cuestionarme.Sosteniendo su mano herida y vendada con el pañuelo de mi madre, decidí quedarme a su lado, todo lo que le estaba ocurriendo, era culpa mía…me temí.El mismo aroma que sentí en la batalla contra los Baileyi, lo sentí llegando hasta a mí en el viento, aquel, era el inconfundible olor de la sangre de Ithiliel, y asustado como nunca antes me sentí, corrí a sus aposentos. La encontré sobre el suelo del baño, asustada y herida, mi mariposa de alas rotas estaba llorando, murmurando que no deseaba amarme.Aquello me rompió el corazón, verla tan frágil, tan asustada de sus sentimientos contradictorios, y en un shock que no pidió, me hirió en lo más profundo de mi ser.Tomándola entr
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