Capítulo 64: La amenaza del maldito.
Narra Arien:
—¡Arien! — gritó Ithiliel que despertó de su sueño repentinamente, mientras yo cantaba para ella. Su mano herida, seguía aferrándose a la mía. — Por favor, no me deje sola. — dijo abrazándose a mí en ese momento.
Mi mariposa estaba temblando completamente aterrada, desde sus ojos violetas se derramaban lágrimas, y su cuerpo, se estremecía violentamente como si estuviese bajo una cruel helada completamente desnuda.
Apretándola contra mi pecho, acaricié sus largos cabellos platinos i