Capítulo 67: Buenos y malos.
Narra Ithiliel:
La mañana me deslumbraba una vez más, y, sin embargo, me sentía tan cansada que mis ojos pesados se cerraban solos, pues no había logrado dormir a plenitud durante ya tres noches seguidas, temiendo encontrarme a aquel ser de mis pesadillas en mis sueños.
Arien estaba ocupado atendiendo a sus visitantes indeseados, y aun cuando Atka y los niños me hacían compañía durante las noches en su ausencia, yo no me sentía segura; temía ver de nuevo aquellos ojos de oro tan parecidos a los