Capítulo 27 CAEl amanecer no llegó con luz, sino con respiración.Leyla despertó antes de abrir los ojos, consciente del entorno como si el bosque hubiera decidido hablarle en susurros. No había alarma interna, no había esa punzada de urgencia que solía acompañarla al dormir en territorio ajeno. Solo el crujido leve de la madera al enfriarse, el murmullo lejano del viento entre las copas y… vida.Abrió los ojos.El interior de la cabaña era sencillo. Demasiado para alguien como Aron. Una mesa de madera maciza, dos sillas, una repisa con utensilios, un ventanal amplio sin cortinas que dejaba entrar la claridad filtrada por los árboles. No había símbolos de poder. Ni trofeos. Ni marcas de dominio.Eso le llamó la atención.Se incorporó despacio, la manta resbalándole por los hombros. Su cuerpo estaba alerta, pero no tenso. Su lobo… tranquilo. Vigilante, sí, pero sin necesidad de mostrar los colmillos.Se acercó al ventanal.Aron estaba afuera.Cortaba leña con movimientos precisos, eco
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