Según los doctores, Salem solo tenía algunas contusiones.El médico veterinario no sabía exactamente qué le había sucedido. Había revisado cuidadosamente cada parte del pequeño cuerpo del gato, palpando con delicadeza, revisando sus patas, sus costillas, su cabeza, buscando alguna señal de daño más grave. Pero fuera de algunos golpes superficiales y un evidente estado de shock, no parecía haber nada que amenazara su vida.Aun así, Leyla no había dicho nada.Había permanecido en silencio durante todo el examen.En algún punto, mientras los doctores revisaban al pequeño gato, ella se había quedado sentada en la fría sala de espera del consultorio veterinario. La habitación era pequeña, iluminada por una luz blanca demasiado fuerte que hacía que todo pareciera aún más desolador. Las paredes estaban cubiertas con carteles sobre vacunas y cuidados para mascotas, pero Leyla apenas los había notado.Había llorado allí.Había llorado hasta que su rostro quedó rojo e hinchado, hasta que su resp
Leer más