Capítulo 27 CA
El amanecer no llegó con luz, sino con respiración.
Leyla despertó antes de abrir los ojos, consciente del entorno como si el bosque hubiera decidido hablarle en susurros. No había alarma interna, no había esa punzada de urgencia que solía acompañarla al dormir en territorio ajeno. Solo el crujido leve de la madera al enfriarse, el murmullo lejano del viento entre las copas y… vida.
Abrió los ojos.
El interior de la cabaña era sencillo. Demasiado para alguien como Aron. Una mesa