En su estadía en la cabaña Leyla había casi olvidado que Aron no solo era un cambia forma, sino también uno de los empresarios más ricos de la región. Precisamente esa era una de las razones por las que estaban de regreso en la ajetreada ciudad.
Y por primera vez ella se sintió triste de dejar el bosque.
Quince minutos más tarde se encontraba traspasando los ventanales de cristal del edificio un poco más serena, sin embargo su tranquilidad se esfumo en el momento en que puso un pie dentro del