Los planes...
La villa quedó sumida en un silencio inquietante después de que Alonso cayó al suelo. Durante unos segundos, nadie habló. El eco del golpe parecía seguir flotando entre las paredes, mezclándose con el sonido lejano de la cascada que rugía en medio de la noche.
Alonso permanecía inmóvil.
Su cuerpo descansaba sobre el suelo de piedra. Una fina línea de sangre descendía desde la herida en su cabeza, avanzando lentamente por el piso. Gabriel observó la escena y sonrió. No era una sonrisa de felic