Las últimas semanas de mi embarazo fueron muy intensas. Una montaña rusa de emociones completa. Es difícil de explicar en resumidas cuentas todo lo que pasó desde que nos reencontrarnos con Matt hasta que nació mi princesa...bah, la nuestra...aunque por la cara de mi niña cada vez que lo ve estoy convencida de que cree de que él es su príncipe azul en vez del mío y estoy segura de que eso, más adelante, nos traerá bastantes dolores de cabeza. Lo único que me da plena satisfacción es que ella crecerá rodeada de amor, con un padre que la ama con su alma y que siempre estará velando por y para ella.Primero y principal, decidimos mudarnos con Matt y la ansiedad por la llegada de nuestra princesa se vio acrecentada por los nervios de una nueva mudanza.Y no se trataba solo de elegir la casa, ese era el lugar en el que criaríamos a nuestros hijos juntos. Decidimos entonces que debería ser en pleno Manhattan, la dulce manzana, debido al trabajo de Matt sobre todo. Ninguno de los dos quería q
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