Chelsea Hale. El viernes llegó, y con el, un depósito. Se trataba de mi salario semanal. Un poco más tranquila, decidí ir hacia el banco a pagar. Me vestí de prisa, y salí de casa, me urgía pagar, por mi propia tranquilidad. —Buenos días, Chelsea. —escuché a mis espaldas. Oh no, el hombre causante de mi estrés, estaba detrás de mí. —Buenos días, Brandon. —dije secamente, me arrebujé en el suéter y comencé a caminar más rápido. —¿No quieres que te lleve?—No, gracias. —le dije, pero él me siguió y entonces, con suavidad me sujetó de la mano. En ese momento pensé que, si tuviera que comparar su agarre con el de Adrian, diría que el de Adrian es más cálido y sutil.—Permíteme acompañarte. —me solicitó con una voz dulce y tierna. —No creo que Isabella sepa que estás aquí. —noté la expresión cambiante de sus ojos. —Un hombre comprometido, no debería estar viéndose con su ex a escondidas. —le enseñé, eran normas básicas de comportamiento, se opuso a soltarme. —Déjame, necesito ir a
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