El plan de Nuria había sido lógico: cortar el flujo de dinero para desproteger la casa, pero subestimó la paranoia de su padre.El coche de seguridad se detuvo frente a la reja de la Mansión Alcázar, Nuria bajó la ventanilla, el interfono zumbó y la voz de Rosa el ama de llaves de toda la vida, respondió.¿Quién es?Soy yo Nuria, ábreme por favor, vengo a ver a mamá.Hubo un silencio largo y finalmente, la puerta peatonal se abrió con un chasquido eléctrico, pero no la gran reja para el coche, Nuria bajó indicándole a Adrián que esperara, caminó hasta la entrada donde Rosa la esperaba, retorciéndose las manos en el delantal.Ay, niña… —susurró Rosa cuando Nuria se acercó—. Llegas tarde.Nuria sintió un frío en el estómago que no tenía nada que ver con el clima.¿Dónde está, Rosa? He venido a buscarla, sé que los guardias se han ido.El señor Rafael se la llevó —dijo la mujer, bajando la voz—. Ayer por la noche muy tarde, vino una ambulancia privada, él estaba furioso, gritaba que tú qu
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