Seis meses después, Isabella estaba parada frente al edificio Santoro completo, apenas capaz de creer que era real. Cincuenta pisos de vidrio y acero y jardines verticales se elevaban hacia el cielo, exactamente como lo había imaginado en sus bocetos originales. Más hermoso de lo que había soñado. Es perfecto dijo Mariana a su lado, también mirando con asombro. Bella, es absolutamente perfecto. Lo es, ¿verdad? Isabella sonrió, sintiendo lágrimas de felicidad picar sus ojos.Era el día de la gran inauguración. Políticos, empresarios, arquitectos, reporteros, todos estaban reunidos para el evento. Pero Isabella solo podía ver una persona: Dante, parado en el podio, listo para dar su discurso.Sus ojos se encontraron a través de la multitud, y él le sonrió, esa sonrisa privada que era solo para ella. Damas y caballeros comenzó Dante, su voz amplificada por los micrófonos . Gracias por acompañarnos en este día especial. Este edificio representa mucho para Empresas Santoro. Es un sím
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