Minutos después, Liam entró. Se quedó en la puerta, en silencio. Ella dormía de lado, el cuerpo dibujado bajo la camisola. Por un instante, él solo la observó. Algo en su expresión se suavizó.Fue hasta el vestidor, tomó un edredón y regresó. Le acarició apenas el vientre, y Olívia se movió, adormilada. Él la cubrió con cuidado, le dio un beso en la cabeza y se fue a ducharse.Al salir, vestido solo con un pantalón de chándal, tomó dos edredones más, los extendió en el suelo, puso dos almohadas, apagó la luz, se tumbó y se cubrió.En cuestión de minutos, la habitación se hundió en el silencio.En plena madrugada, Olívia se despertó.Encendió la lámpara de noche y vio a Liam durmiendo en el suelo. Se levantó, se puso la bata y salió en silencio, cerrando la puerta con cuidado.La cocina estaba sumida en la penumbra.—Dios mío… mi primer antojo de embarazada y voy a tardar horas en encontrar algo aquí —refunfuñó, abriendo armarios y cajones, completamente perdida en aquella cocina enorm
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