(Flashback — Cuatro años atrás)Era una noche sofocante de verano cuando Olívia entró en aquel salón. El lugar era una casona histórica restaurada, con enormes arañas colgando del techo y luces ámbar reflejándose en copas de cristal. La música electrónica, mezclada con toques de jazz, creaba una atmósfera sofisticada y casi hipnótica.La máscara negra de encaje realzaba sus ojos claros. Vestía un vestido largo, entallado, de seda azul oscuro, con una abertura lateral que se movía al ritmo de sus pasos. El cabello suelto, el labial rojo… y el corazón lleno de expectativas —no por amor, sino por la sensación de estar viviendo algo distinto.Camila, su supuesta mejor amiga, giró con una copa en la mano, entusiasmada.—¡Esta fiesta es un bombazo! —gritó por la música—. Llena de hombres ricos, guapos, poderosos… quién sabe si tu príncipe encantado está aquí, ¿eh?Olívia rió, sin creer demasiado en eso.—No vine a buscar ningún príncipe, Camila.—Ay, Olívia… —Camila le dio un empujoncito su
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