(Narrado por Casey)El aroma a desinfectante y el silencio tenso de la mansión Blackwood se sentían como una prisión de lujo. Me encontraba en la cocina, apretando una taza de té que ya se había enfriado, mientras Chloe me curaba las rozaduras de las muñecas. Estaba exhausta, con el cuerpo molido y el alma hecha jirones, pero lo que más me dolía era la humillación de haber sido el trofeo de caza de una niña rica con delirios de grandeza.Chloe terminó de poner la venda y soltó un suspiro, pero luego, para mi sorpresa, empezó a soltar una risita que pronto se convirtió en una carcajada abierta.—¿Te parece gracioso? —le pregunté, indignada, mirándola con incredulidad.—Lo siento, Casey, de verdad —dijo ella, secándose una lágrima de risa—, pero es que es ridículo. Mi hermana mayor, la arquitecta brillante y racional, atrapada de una manera tan estúpida por una niña que tiene la misma edad que nuestra "cuñada" Mia. Y todo porque la criatura estaba perdidamente enamorada de tu ex. Es de
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