(Narrado por Casey)El amanecer se filtraba por las pesadas cortinas de la habitación de Spencer, tiñendo la estancia de un gris azulado y frío. Me desperté antes que él, sintiendo el peso de su brazo rodeando mi cintura con una posesividad que ni siquiera el sueño lograba relajar. Durante unos minutos, me quedé inmóvil, escuchando su respiración rítmica y el eco lejano del tráfico de Londres. En la quietud de la mañana, la realidad de las dos líneas rojas me golpeó con una fuerza renovada. Ya no era una sospecha, ni un miedo; era una vida. Una vida que latía silenciosamente dentro de mí, ajena al caos, a los apellidos y a la guerra de poder que nos rodeaba.Me moví con cuidado para zafarme de su abrazo, pero Spencer se despertó al instante. Sus ojos se abrieron y, por un segundo, vi en ellos una vulnerabilidad que me desarmó, antes de que su máscara habitual de control se reajustara.—Buenos días —susurró, su voz ronca por el sueño. Intentó acercarse para besar mi hombro, pero yo me
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