(Narrado por Casey)La noche anterior se había quedado grabada en mis huesos. El eco del llanto de Liam, su cuerpo pesado y tembloroso contra el mío, me había recordado que bajo los imperios de cristal de los Blackwood y la disciplina militar de los Donovan, solo había seres humanos intentando no ahogarse. Liam se había ido de madrugada, con los ojos inyectados en sangre y una mandíbula tan apretada que parecía que iba a estallar.Llegué a la oficina con el alma en vilo. No por Spencer, ni por los Rose, ni por el trabajo. Mi mente estaba en la mansión, en esa habitación donde Mia estaría lidiando con su propia tormenta, y en Spencer, que probablemente estaría intentando manejar el caos con la única herramienta que conocía: la frialdad.Entré en su despacho sin llamar. Ya no me importaban los protocolos, ni el "Señor Blackwood", ni la distancia que habíamos jurado mantener tras nuestra última discusión.Spencer estaba de pie frente al ventanal, de espaldas a la puerta. No llevaba la ch
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