OTRO STONE.. UN ACUERDO DE VENGANZA
OTRO STONE.. UN ACUERDO DE VENGANZA
Por: Melissa Carpe
No es un cuento de hadas.

Las luces de la ciudad destellan más fuerte que nunca, los sonidos de las bocinas de los autos me parecen hoy encantadoras, es como si tocaran la más dulce melodía, esta es la noche más feliz de mi vida, me comprometeré con el hombre que amo, aquel que acompaña mi vida desde hace dos años, el mismo que cada día me demuestra que soy todo para él.

Reviso una y otra vez la nota de papel en mi mano, las palabras más dulces están escritas en letras doradas - “Esta noche deseo que todo el mundo sepa quién es mi prometida”- es increíble que me ame tanto.

El anhelo de casi dos años hoy se cumplirá, mi amado por fin revelará que tenemos una relación y que nuestros planes son casarnos prontamente. Mi vestido negro, exquisito y elegante me hace ver de clase, mis zapatos y accesorios con piedras preciosas que jamás había visto decoraba mi cuerpo. Todo había sido enviado por él junto a la nota.

Hoy en verdad se había lucido, es obvio que desea que yo brille más que todos los presentes. La dirección del evento estaba delante de mí, el restaurante Hills, el más prestigioso y exclusivo de la ciudad me esperaba.

Entregué las llaves de mi auto al valet, quien las recibió con una amable sonrisa, mis manos sudaban y temblaban de los nervios, respiré profundo y caminé hacia la entrada. Presenté mi invitación, la anfitriona me dio el ingreso retirando mi abrigo, mencionó donde podría sentarme, era la mesa del frente, la VIP justo para la mujer más importante, pensé yo.

Observaba a todos los presentes, estaban los herederos del país. Aquí se encuentra reunido la élite, millonarios con y sin escrúpulos, pero eso a mí no me importaba, solo buscaba un par de ojos y al fin los encontré.

“Jake” … vestía de blanco, con sastre de tres piezas italiano al final del salón. El reía mientras hablaba con algunos hombres, su padre llegó y le mencionó algo al oído, eso hizo que él abandonara su amena conversación y caminara por una copa de champán.

Llenaron las copas de todos los presentes con el licor de su preferencia, el mío era el vino así que me apresuré a pedir, deseaba tomarlo todo antes de sus palabras, quizás así controlaría los nervios.

La luz de la lámpara de araña con más de mil cristales Swaroski se mueve con el viento, las personas con sus vestidos de diseñador están de pie con sus rostros de emoción, cada plato servido debe costar al menos tres mil dólares, el licor que bajaba por las gargantas eran botellas de colección, mi prometido sí que se había lucido, todo aquí era más que perfecto.

“Primero quiero agradecerles a todos por estar hoy aquí presente”- menciona Jake con una gran sonrisa, la misma que amanece a mi lado, esa que me dice buen día preciosa para después besar mi nariz.

Tengo el hombre más apuesto del país junto a mí, un médico neurocirujano reconocido por sus estudios en la ciencia y eficacia. Pero también el más encantador y guapo. Su cabello rubio abundante que se ondula dando visos de luz tenue. Cuerpo trabajado a diario en el gimnasio, rostro pincelado por los dioses con nariz más que perfecta, no sé si es el amor, pero siento que todo en él es perfecto.

-Para mí es un honor hoy presentar a la mujer que se ha convertido en mi todo, una mujer inteligente, hermosa y sobre todo bondadosa. - Esas palabras llegaban al fondo de mi corazón, creo que gritaría ¡Sí acepto! Desde ya, pero debía contenerme para no arruinar la sorpresa. -

-Con ustedes la nueva señora Stone… Carmen Sandoval.- El cristal de mi copa se rompió, la fuerza que ejercí es alucinante, el nombre que se supone que sería nombrado es el mío. Laura Rosales, la novia de Jake desde hace dos años. La misma que pasó horas a su lado, veló sus sueños y protegió de pesadillas. Ahora no era nadie, o quizás sí, la destrozada y engañada. –

Jake y yo nos miramos fijamente a los ojos, su sonrisa se borró por completo y la mía salió a relucir, aplaudí celebrando la unión y los demás siguieron con los aplausos hasta que se envolvieron en una emotiva celebración, yo aproveché y abandoné el lugar, cada paso que daba sentía que me estaba anclando al suelo, hacía más difícil mi salida. La anfitriona comenzó a llamarme, me entregaría mi abrigo, pero la ignoré, sentía que me ahogaba, necesitaba huir y tomar aire.

Mi pecho subía y bajaba con rapidez, mis manos temblaban, me habían gastado una broma y de la peor, ¿por qué me hacía esto a mí? ¿Por qué Jake me condenó de esta manera? Mientras me ahogaba en mis propios pensamientos una voz me trajo de vuelta.

-Así que si viniste. -Escuché decir. - Con el rabillo del ojo pude ver que era el otro Stone, Lorenzo, con una sonrisa Plácida mientras fumaba. Todo había sido planeado por el, una broma macabra que me estrelló contra la fría realidad.

¿Qué te hice yo para que te burles de mí? - pregunté con mi voz entre cortada, quería llorar, correr, lanzarme a la mitad de la calle para que un auto me chocara, deseaba mil cosas y la vez nada, quizás sentarme sin hablar y contemplar la noche que se apagaba.

¿Yo? Preguntó apagando su cigarrillo con su zapato, su sonrisa fría y arrogante estaba presente, arregló su traje y volvió hablar. No soy Jake Stone, el mismo que te utilizó por dos años y hoy te desecho como una basura. -

- ¿Una basura? Eso es lo que son los Stone, tú estás incluido. -

- ¿Sabes a quién le hablas verdad? - mencionó acercándose a mí, esta era la segunda vez que lo veía tan cerca. Un hombre con aura oscura, igual que su cabello, barba y ojos, no era nada parecido a Jake, supongo que alguno de los dos fue adoptado, él era mi jefe en el hospital, él director para ser más exactos, pero hoy no me importaba.-

-Esto no es el hospital señor Stone, estamos en la calle, hoy le hablo al hermano del traidor, al hombre que orquestó esta broma maquiavélica. - mencioné levantando mi rostro, mi mirada era firme, no iba a dejar que él me humillara más. -

-Puedo ayudarte a salir del hoyo en el que estás. - mencionó observándome, su rostro era casi un algoritmo imposible de descifrar. El a diferencia de Jake no sabía sonreír, jamás expresó emoción alguna. -

- ¿Ayudarme? No me digas que entrarás y pedirás que ratifiquen lo dicho. -

- ¿Eso es lo que deseas? Hoy supiste que mi hermano jamás te ha sido fiel y aun así ¿deseas que vuelva contigo? - Era más que obvio que él tenía razón, no es lo que yo deseo. -

-No, él se irá al infierno. - respondí y me di la vuelta, lo mejor era irme. -

-Cásate conmigo Laura. - Así lo soltó, sin una explicación. -

- ¿Qué? Por lo que veo te gusta jugar, no sé quién crees que soy. -

-Solo te hago un favor, tú jamás encajarás en nuestro mundo, no eres más que una amante, tómalo como un obsequio, es más de lo que mereces. - mencionó y volvió a encender un cigarrillo, yo levanté mi mano y la estrellé en su rostro, solo vi como su vicio salió volando, ya no había rastro de tabaco en su boca. -

-Eso es malo para su salud señor Stone.- mencioné dándome la vuelta, el valet trajo mi auto y me marché, no quería golpearlo a él pero se lo mereció, al menos es un Stone y eso me complace.-

Mañana sabré qué consecuencias tengo por tal acto de irreverencia, también tendré que ver al par de traidores en el trabajo, quizás pida unos días de baja, no me siento lista para afrontar mi nueva realidad.

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