El restaurante era tal cual lo soñé, decoración exquisita, personal atento y ni hablar de los comensales, puedo jurar que la realeza estaba reunida en este lugar. Como era lógico no sabía qué pedir en la carta, así que Lorenzo me ayudó, al final nos trajeron dos cortes de carne con verduras al vapor. Solo su olor me hacía agua la boca. -Espero que sea de tu agrado.- mencionó Lorenzo sirviendo las copas de vino, yo solo lo observaba ¿como podía ser tan elegante y sofisticado al hablar?.- Mis ojos recorrían todo el lugar, sonría con temor, si fallaba me reprocharían, yo era una don nadie sentada con millonarios. -¿Estás seguro que deseas que nos vean juntos?- pregunte.- Lorenzo soltó sus cubiertos, aflojó un poco su corbata, por la expresión en su mirada me daba entender, que me diría algo que no me gustaría. -¿Te gusta ser una amante Laura?- -¿Qué?- pregunté confundida, su expresión sería hacia que mis piernas temblaran. -Si, dime si te gustó ser el papel de amante, lo
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