—¿Por qué lo estaría? —preguntó Josh con calma—. Los dos estamos bajo presión, aunque de formas distintas.Eli suspiró hondo.—Yo… nunca quise que las cosas llegaran a esto. Pero… —Se quedó callada y volvió a bajar la cabeza.Josh asintió, comprensivo.—Te entiendo. ¿Qué tal si cambiamos de tema?Eli por fin se rio.—Sí, claro. Pero antes… gracias, Josh. Te agradezco mucho tu ayuda.Volvieron a hablar de la escuela. Sus escuelas eran rivales, tanto en lo académico como en todo lo demás, pero la competencia era bastante sana. En medio de la conversación, el celular de Josh empezó a sonar y él se llevó la mano al bolsillo.—Ah, mi mamá —dijo, mirando la pantalla—. Voy a contestarle.Eli asintió. Josh se enderezó y se volteó para que ella no lo oyera. Contestó la llamada y se le suavizó el gesto.—Sí, ¿mamá? —dijo bajito.Eli no quería escuchar a escondidas, pero a Josh se le oía con claridad, quizá porque el restaurante estaba casi vacío. Por la forma relajada en que hablaba, entre risit
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