—Espero no haberme equivocado —murmuró Eli, inquieta.Había consultado varias veces el reloj que Riana le había regalado. Le encantaba, y esperaba poder presumírselo a Riana en persona, mostrarle lo bien que le quedaba y lo cómodo que era llevarlo.Esa mañana en la escuela, todos hablaban del mismo tema, la poderosa familia detrás del Grupo Callister. Eli pensó en Josh. Buscó la noticia sin dudarlo y se quedó pasmada con los titulares. Los reportes eran brutales.No alcanzaba a imaginar por lo que estaría pasando Josh, con su padre convertido en el centro de una cobertura tan amplia y despiadada.Por eso Eli se armó de valor para enviarle un mensaje y pedirle que se vieran. La respuesta de Josh no había sido tranquilizadora; ni siquiera le confirmó si podría ir al lugar que ella había sugerido, pero aun así Eli estaba convencida de que aparecería.Al menos, eso esperaba. Para entonces, Eli ya se había terminado su frappé. También le habían retirado las papas, la pasta y la pizza que ha
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