Intentó incorporarse, pero antes de que Felicia pudiera acercarse, Althea, que estaba más cerca, dio un paso al frente sin dudarlo, acomodó las almohadas y la ayudó a sentarse cómodamente.La mirada de Kate se demoró sobre ella, llena de remordimiento y de palabras que parecía contener. Entonces, en voz baja, dijo:—Sabes… la primera vez que conocí a Josh en la oficina de Daven, me quedé impactada. Y mientras más tiempo pasaba con él, más sentía que me transportaba a los días en que estaba criando a Daven.—¿De verdad Josh se parece tanto a él? —preguntó Felicia, con un destello de curiosidad en la voz.—Sí. Mucho. A Josh le encanta dibujar, ¿verdad, Althea?—Así es, señora Callister. A veces hasta exhiben sus dibujos en la cartelera de la escuela —dijo Althea, con un orgullo discreto en la sonrisa.—Cuéntanos más de él en la escuela, Althea, si no es molestia. —Felicia se inclinó hacia adelante, con los ojos brillantes—. Estoy segura de que a mi mami también le encantará escucharlo. ¿
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