—¿Qué planes tienes para hoy? —Chase sonaba cálido del otro lado de la línea, ligero y relajado, como si no hubiera tenido una sola tarea desde la mañana.Althea dejó escapar una risa suave y se llevó una rebanada de melón a la boca.—No mucho. Todas mis cosas, y las de Josh también, ya están empacadas. Así que cuando sea hora de regresar a Solaviz, podemos irnos.—Qué bueno. —Chase exhaló, y el sonido cargaba alivio—. Me preocupaba que te costara empacar todo. Me alegra que haya salido sin problemas.—Estoy acostumbrada a arreglármelas sola, ¿sabes? —bromeó ella, fingiendo enojo—. Además, Josh ayudó… aunque corrió más de lo que ordenó.Chase rio a carcajadas.—Suena lógico. Josh nunca se queda quieto. Sería casi raro verlo callado, ¿no?—No te equivocas. —Althea sonrió, saboreando ese momento de calma—. ¿No estás ocupado?—Mis manos se mueven, mis ojos repasan papeles, pero no puedo evitar querer escuchar tu voz. Te extraño, Althea.—¡Ay, por Dios! —Althea estalló en risas—. ¿Estás pa
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