—Gracias, Chris.
Otra voz se metió en la conversación, una voz furiosa que le erizó la nuca a Chase.
—Quien sea que tocó al niño lo va a pagar.
Era Cale: su voz fría, afilada, amenazante.
—Cale —susurró Riana, asustada—. Josh tuvo un accidente. Estoy segura de que Chase aún no sabe exactamente qué pasó.
—Estoy seguro de que no fue solo un accidente.
—No te precipites, Cale. —Daniel habló con firmeza, en tono de advertencia.
—¿Precipitarme? —Cale se rio, una risa corta y amarga—. No es momento de