Hubo una breve pausa, seguida por el carraspeo de Harold. —Antes de eso… no pude evitar notar los titulares. Parece que el apellido Callister ha dominado las noticias últimamente.Daven bajó la voz, calmado pero cortante. —Eso es un asunto personal. No interfiere con los negocios, señor Harold. ¿Ha estado siguiendo las acciones del Grupo Callister? Si es así, ¿ha visto siquiera la mínima caída a pesar de que mi nombre está en todas partes?Harold volvió a reírse, más fuerte esta vez, con una carcajada estruendosa, casi burlona. —Está bien, está bien, discúlpeme, señor Daven. Solo expresaba mi preocupación. Ha estado tan ocupado últimamente y hemos tenido pocas oportunidades de hablar.—Entonces hablaremos el lunes —respondió Daven con sequedad—. Discutiremos lo que necesite en ese momento, señor Harold.—Sí, por supuesto, por supuesto. No me molesta esperar hasta el lunes —dijo Harold con suavidad—. Solo tenía… curiosidad por saber cómo está manejando toda la cobertura mediática sobre
Leer más