Daven asintió, consciente de que ese era el momento que ella había estado esperando: su oportunidad de escuchar cada detalle sobre la tormenta que los había perseguido las últimas semanas. La siguió hasta la acogedora sala familiar, donde los sofás esponjosos y la luz tenue de las lámparas creaban un resplandor cálido.
Mira entró con una bandeja de té de jazmín humeante y un frasco pequeño de galletas de mantequilla crujientes. El aroma floral llenó la habitación en segundos, envolviéndolos a a