—Por el momento me quedaré en casa de mi madre. Si quedan documentos en mi departamento, ve a recogerlos de una vez.
—Sí, señor —respondió Arven con diligencia—. En ese caso, espero que disfrute el fin de semana con su familia.
Acompañó a Daven hasta el auto. Por primera vez, Daven le dijo que se tomara el resto del día libre. Solo eso ya significaba mucho para Arven: tener un fin de semana sin tareas interminables. Los últimos meses fueron como correr con lobos pisándole los talones, cada paso