La mujer desaparecida Por suerte, Matteo no había consumido mucho de aquellos fármacos, así que estábamos más tranquilos por esa parte, pero aún no teníamos rastros de Agnese.—Bien, señor Matteo, lo bueno es que la cantidad de radiación que está en su cuerpo no es letal, pero sí debería permanecer en cuarentena unos días por la seguridad de los demás —el doctor Edward nos entregó unos nuevos fármacos.—Al menos una noticia buena —dijo Matteo, bajando de su camilla—. Bien, Sofi, estaré en recepción.—Edward, quiero pedirte un favor.—Claro, Sofi, ¿qué necesitas?—Una prueba de ADN. Necesito saber si estas tres personas son familiares —metí mi mano en mi bolso para sacar una bolsita con tres cabellos.—¿Quieres saber si son familiares? Bueno… tal vez tome un día o dos —dijo mientras sostenía la bolsa.—La necesito lo antes posible, por favor. Quiero que sea tu prioridad.—Está bien, haré lo que pueda.Salí de la consulta y caminé en dirección a Matteo, quien estaba con el móvil; al pa
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