••Narra Connor••El corazón me latía con fuerza, al punto de que era lo único que mis oídos podían escuchar. Por fuera mostraba una seguridad como ninguna otra, pero por dentro, era un malditø manojo de nervios y me costaba hasta admitírmelo a mí mismo. Pero se trataba de Catrina, de mi mujer, de nuestro bebé. Si fallaba, si el tiro aunque sea le rozó la oreja, enloquecería. Catrina seguía en el suelo, junto al cuerpo del traidor, con los ojos apretados con tanta fuerza que parecía querer borrar el mundo entero. Sus labios se movían, pero no salían palabras. Solo ese temblor, ese espasmo que me partía el pecho en dos.—¡Catrina! —Crucé la distancia en dos zancadas, cayendo de rodillas junto a ella. Mis manos recorrieron su cuerpo con una urgencia desesperada, buscando sangre, buscando heridas, buscando algo que pudiera explicar el horror en su expresión—. ¿Dónde? ¿Dónde te lastimó? ¡Habla, maldita sea!Pero ella no hablaba. No abría los ojos. Solo temblaba, y ese temblor era más ate
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