••Narra Connor••
El corazón me latía con fuerza, al punto de que era lo único que mis oídos podían escuchar. Por fuera mostraba una seguridad como ninguna otra, pero por dentro, era un malditø manojo de nervios y me costaba hasta admitírmelo a mí mismo. Pero se trataba de Catrina, de mi mujer, de nuestro bebé.
Si fallaba, si el tiro aunque sea le rozó la oreja, enloquecería.
Catrina seguía en el suelo, junto al cuerpo del traidor, con los ojos apretados con tanta fuerza que parecía querer bor