POV AnyraLlegar a la joyería más elegante y lujosa de la ciudad no fue simplemente una salida cualquiera, sino una experiencia que me hizo sentir fuera de lugar desde el primer momento, como si cada paso que daba dentro de ese sitio estuviera siendo observado, medido y juzgado por un mundo al que, aunque ahora pertenecía, todavía no terminaba de acostumbrarme.Las vitrinas brillaban con una perfección casi irreal, reflejando luces suaves que hacían que cada pieza pareciera tener vida propia, como si las esmeraldas, los diamantes y los zafiros respiraran en silencio, esperando ser elegidos por alguien digno de llevarlos.Yo, en cambio, me sentía pequeña frente a tanta opulencia, como si cualquier cosa que tocara pudiera romperse o desaparecer.Salir con Emma e Inna D’Argent, sin embargo, resultó muy distinto a lo que había imaginado, porque lejos de ser frías o distantes, ambas se mostraban cercanas, casi cálidas, como si de verdad quisieran hacerme sentir parte de su mundo, como si yo
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