POV ANYRA
Estaba allí, en el umbral, sin atreverme a intervenir, viendo todo desarrollarse como si fuera un desastre inminente a punto de estallar.
Mis ojos no podían despegarse de Amatissa, que colgaba el teléfono con manos temblorosas y lágrimas que corrían por sus mejillas sin control.
Su madre, Olivia, se apresuró a abrazarla, intentando calmarla, pero era inútil; el aire estaba cargado de un miedo y una rabia tan densos que casi podía sentirlos como una presión en mi pecho.
—¡Esto no puede