POV Anyra.
Nunca olvidaré la expresión de Amatissa aquella tarde.
Sus ojos estaban encendidos, como brasas que ardían con rabia y dolor al mismo tiempo.
La vi respirar con dificultad, como si cada inhalación fuera un esfuerzo sobrehumano, y su cuerpo estaba rígido, tenso, cada músculo preparado para cualquier reacción de Serafina. Era imposible no percibir el aire cargado de electricidad que emanaba de ella; la habitación entera parecía contener la respiración junto a nosotras.
Mi corazón latía