POV Azkariel.
Miré al niño con una mezcla de desconcierto y frustración que me carcomía por dentro.
¿Por qué no puedo sentir nada?
Eso que dicen que uno siente cuando se enfrenta a la paternidad, ese llamado de sangre que se supone que se activa apenas ves a tu hijo… yo no lo sentía, y eso me dolía, aunque no era un dolor físico.
Era más bien un hueco en el pecho, un vacío silencioso que no podía llenar. Me incliné un poco, poniéndome a la altura del pequeño, tratando de que mis ojos reflejaran