Roel se encuentra en su oficina caminando, frustrado y desesperado, al mismo tiempo que mira a Santiago, observando cada uno de sus movimientos.— Es tu obligación mantener el prestigio de nuestra marca, mi legado, el imperio que te di.— Padre, yo…¡Pas!Roel Moreno, acababa de bofetear a su primogénito y único hijo varón.— ¡Cállate! Eres un hombre patético. ¡Te dejé una empresa magistral, siendo la primera en absolutamente todo! Llena de prestigio, solo reyes y gente de... verdadero poder, podían mostrar nuestras piezas con orgullo, con admiración, con respeto.El rostro de Roel cambia por completo endureciéndose.— ¡Y ahora! — grita él, conteniendo la rabia, al mismo tiempo que observaba el rostro confundido de su hijo.— Pero hemos aumentado...— ¡No me importa! No me importa si aumentamos las ventas, ¿no te das cuenta? Una pieza de la joyería moreno, artesanal, maravillosamente trabajada, no cualquiera podía presumirla, éramos sinónimo de poder, de exclusividad, de riqueza. Y
Leer más