Capítulo 28.
El lugar se tensa y Aitana se pone alerta.
— Ven aquí— dice ella, al mismo tiempo que Amelia extiende su mano, toma a Aitana por la muñeca y la jala para estar con ella, para dirigirse a una pequeña oficina que se encuentra en el primer piso y quedar a solas.
— ¡Suéltame, suéltame!— grita Aitana al mismo tiempo que jala su muñeca y se libera del agarre.
Aunque ya se encuentran en la pequeña oficina.
— ¿Qué demonios se supone que estás haciendo aquí maldita gorda?
Aitana sonríe en automático.
Siempre la misma ofensa, la misma palabra.
Gorda.
— ¿No tienes suficiente con todo lo que hiciste perder a León? Como para todavía venir y querer obtener más información.
— Yo no filtré la información, ¡Estoy agotada, cansada y frustrada de decirlo una y otra vez!— grita Aitana de manera desesperada.
— Tú a mí no me dices nada, ¡tú a mí no me detienes!— grita Amelia de forma autoritaria.— Eres solo una empleada mas, sustituible.— En ese momento Amelia la mira de pies a cabeza con desprecio.
— Yo e