Capítulo 28.
El lugar se tensa y Aitana se pone alerta.

— Ven aquí— dice ella, al mismo tiempo que Amelia extiende su mano, toma a Aitana por la muñeca y la jala para estar con ella, para dirigirse a una pequeña oficina que se encuentra en el primer piso y quedar a solas.

— ¡Suéltame, suéltame!— grita Aitana al mismo tiempo que jala su muñeca y se libera del agarre.

Aunque ya se encuentran en la pequeña oficina.

— ¿Qué demonios se supone que estás haciendo aquí maldita gorda?

Aitana sonríe en automático.

Sie
Alana Aguilar

¿ Qué creen que pase a partir de ahora?

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