Aitana se encuentra sentada de nuevo en la habitación de su padre, esta vez con la luz de ilusión iluminando sus ojos.— Papá, es que no te lo puedes creer, la casa es enorme, parece una villa así como la soñabas, todo está en tonos café, tonos color tierra, con una luz increíble, es que te iba a encantar. Esta casa es de dos pisos papá, con ventanales enormes, con vista a un patio que se ve maravilloso y amplio, te encantaría, te encantaría papá, está llena de arte, pinturas, cristales, jarros, joyas… Es como un museo privado. En ese momento ella llora.— Voy a trabajar mucho, mucho para poder tenerte sano, para esperar a que despiertes y que tengas la frente en alto de todo lo que ha conseguido tu hija.Aitana jadea y besa la mejilla de su padre para después despedirse y salir de la habitación, aunque justo en ese momento se topa con León quien la observa de forma cálida, diferente, intensa…“No, como no me va a mirar de forma intensa, simplemente así es su mirada” piensa Aitana de
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