Capítulo 25.
Aitana se concentra en no romper en llanto, sólo recordar la hacía sentirse igual de rota.
Y así no podía pensar.
— Sí, estaba desesperada porque mi padre estaba internado en el hospital y me acababan de decir que probablemente no despertaría.
— Vaya, qué interesante— dice Damián con una sonrisa en los labios.
— ¿Interesante?— cuestiona a ella más duro de lo que debería— ¿interesante que mi padre desde entonces no ha abierto los ojos?
Al sentir la indignación el abogado Gallardo se pone serio,