Capítulo 29.
Aitana pasa horas en su oficina desarrollando un ojo completamente encantada con cada uno de los detalles.
— Esto será maravilloso. — Susurra concentrada en cada parte de su creación.
Ser quien le diera forma a cada una de las emociones y atraparlas en piezas de joyería volviéndolas eternas era su mayor pasión.
Un suspiro sale de su pecho inevitablemente.
La luz de la tableta era a única iluminación en esa tenebrosa oficina, oscura y fría, pero para Aitana, esto se había transformado en una form