Capítulo 29.
Aitana pasa horas en su oficina desarrollando un ojo completamente encantada con cada uno de los detalles.
— Esto será maravilloso. — Susurra concentrada en cada parte de su creación.
Ser quien le diera forma a cada una de las emociones y atraparlas en piezas de joyería volviéndolas eternas era su mayor pasión.
Un suspiro sale de su pecho inevitablemente.
La luz de la tableta era a única iluminación en esa tenebrosa oficina, oscura y fría, pero para Aitana, esto se había transformado en una forma de pelear contra una cadena que tenía Santiago tatuado por nombre.
— Éste solo es el principio de una colección que será impactante como mínimo— Susurra ella al poner otro efecto de sombra en el tono color miel.
El lugar se siente pesado, lleno… Algo volvía turbio su alrededor.
— Te necesitan en la sala de juntas en veinte minutos. — Declara la voz de Amelia con tono frío cortando como navaja el silencio que tenía a Aitana resguardada en su mundo de creatividad.
Aitana levanta la mirada sorpr