Tras aquella larga charla, Amelia y Luciano finalmente, abandonaron el hospital, ella aún tenía sus dudas, pero algo dentro le decía que podía hacerlo, que podía intentarlo, claro, siempre y cuando ambos pusieran de su parte, puesto que, ella no sería la única en poner todo, al menos no esta vez.El camino a casa fue silencioso, pero no incómodo. La noche los alcanzó, Luciano tan pronto como llegaron a casa, él descendió del auto, rodeó este, abrió la puerta y cargó a Amelia en brazos.Todos estos actos, mostraban a una persona diferente, no era que Luciano no fuese cortés o educado anteriormente, simplemente era que, en esta ocasión, no parecía algo mecánico, algo que haría por cualquier persona.Al entrar a casa, Teresa los recibió con ojos llenos de preocupación, la cual, disminuyó al ver la cercanía de la pareja.- Señor, señora… ¿Cómo están? ¿Todo bien? ¿Gustan cenar o necesitan ayuda en algo? -preguntó la mujer con duda.Amelia sosteniéndose del cuello de Luciano, volteó a verla,
Ler mais