Capítulo 11. Firma el divorcio
—Siendo así, es imposible no aceptar la oferta del comandante Storme —dice el prometido de Berenice, mirando a su alrededor con una sonrisa social. Berenice asiente, visiblemente incómoda, y hace un leve gesto de disculpa hacia Lia antes de dirigirse a Ravenna para felicitarla.Lia siente que la sangre le hierve, pero mantiene la compostura. Junta sus carpetas con cuidado, guarda su tableta y los bocetos dentro del maletín. Sus movimientos son precisos, casi automáticos. No puede permitirse temblar ahora, no frente a ellos.A su lado, Yvy contiene la rabia con dificultad.—Esto fue una farsa —murmura, apretando los dientes—. Ravenna no ganó, Axel compró su victoria.Lia niega despacio con la cabeza.—Déjalo, Yvy. No vale la pena discutir.—Pero…—No. Ya está. Vámonos.Yvy suspira y la sigue. El silencio entre ambas mientras salen del salón es denso. A cada paso, Lia siente más pesado el aire, como si la casa entera se cerrara sobre ella. Cuando por fin cruzan la puerta principal y baj
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