Capítulo 18. Prometo no defraudarlo
Lia baja del taxi con paso cansado, el viento de la mañana le alborota el cabello. Apenas se aproxima a la entrada de su casa, el celular empieza a sonar sin descanso. Saca el teléfono del bolso y mira la pantalla. Suspira al ver el nombre que parpadea insistentemente. Es su tía Matilde.
Decide ignorar la llamada, pero el aparato vuelve a vibrar una y otra vez en su mano. Sabe que no se detendrá hasta que conteste, así que finalmente desliza el dedo por la pantalla.
—Por fin contestas —reclama