Narrado por Lucan Oí su gemido culminar en un sonido largo y roto, el nombre saliendo de sus labios como un ruego ahogado que me atravesó el pecho, “Lucan”, repetido una y otra vez mientras su cuerpo se rendía al clímax que ella misma se había provocado, y fue como si una bestia despertara dentro de mí, mi lobo retumbando en el pecho con un gruñido bajo que vibraba hasta los huesos, exigiendo que me moviera, que cruzara esa puerta y reclamara lo que olía a mío desde el momento en que la encontré en la nieve. Me quedé sentado ahí, la espalda contra la madera, sintiendo el calor de su presencia filtrarse como humo, su aroma dulce y empapado invadiendo mis pulmones con cada inhalación, haciendo que mi polla palpitara dolorosamente, joder, cómo dolía, dura y lista, pero yo luchaba, joder, luchaba con todo lo que tenía para no ceder. Ella jadeaba ahora más suave, el alivio temporal calmando sus sollozos, pero yo sabía que no duraría, que el celo volvería a golpearla como una ola, y el pe
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