POV. AmeliaNos sentamos en la sala como si el aire se hubiera vuelto más espeso, cargado de anticipación.Yo no dejaba de mover las manos sobre mi regazo, entrelazando y desenlazando los dedos como si ese pequeño gesto pudiera calmar la tormenta que sentía en el pecho. Mi respiración se aceleraba sin que pudiera controlarla, y cada vez que levantaba la mirada, lo encontraba allí: serio, quieto, presente. Todo ocurría demasiado rápido… y, al mismo tiempo, era como si hubiera esperado este instante toda mi vida.Solo que nunca la imaginé de esta manera. Sin invitados, sin una iglesia, sin meses de preparativos ni vestidos soñados desde niña. No había música, ni flores, ni promesas ensayadas frente al espejo. Solo un sofá elegante, la madrugada colándose por las ventanas y Adrian a mi lado, serio, quieto… presente.Y, aun así, algo en mi pecho me decía que esto podía ser distinto.Lo miré de reojo. Tenía los codos apoyados sobre las rodillas, las manos entrelazadas, la mirada fija en un
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