POV. AdrianLas palabras de Dominic resonaron en el aire nocturno, y por un momento, el mundo entero pareció contener la respiración. La euforia que había sentido minutos antes, la victoria de haber robado el libro bajo la nariz de Arthur, se evaporó, reemplazada por una urgencia fría y afilada como un trozo de hielo. Ya no se trataba de juegos, de códigos y de fiestas. Se trataba de un lugar. Un lugar real. Y mi padre estaba allí.Revelación tras revelación, el golpe llegó con la fuerza de una marea. Durante años, mi padre había sido un fantasma, una ausencia que había definido mi vida, un agujero negro en el centro de mi universo. Lo había buscado en archivos, en testimonios, en los recuerdos de una infancia arrebatada. Siempre había sido una abstracción, un caso por resolver. Pero ahora, gracias a aquel libro y a Dominic, era tangible. Tenía coordenadas, una ubicación en el mundo real. La esperanza, una emoción que había enterrado hacía tanto tiempo que casi no reconocía, luchó por
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