73. Erik, sale con Marisol
Sara SandovalNos sentamos todos a la mesa, envueltos en una calidez hogareña que no esperaba encontrar tan pronto en Montenegro. La larga mesa de madera oscura crujía apenas bajo el peso de los platos rebosantes, las velas encendidas añadían un resplandor íntimo que contrastaba con el murmullo alegre de nuestros invitados.Mi padre tomó asiento en el centro, como siempre, irradiando esa autoridad natural que lo caracteriza. A su derecha, mamá, serena y elegante como de costumbre. Yo me senté junto a ella, con Ernesto a mi lado, y luego Erik. Al otro extremo, el tío Álvaro, la señora Emilia, Karla y Ciro, completando un cuadro casi perfecto de una familia en expansión.Me incliné ligeramente hacia Ernesto, disfrutando del roce de su muslo contra el mío.—Espero que te guste la comida de aquí… Mi nana cocina delicioso —le susurré, intentando sonar casual, aunque por dentro me deshacía por impresionarlo.Él giró el rostro hacia mí, su sonrisa ladeada iluminada por la suave luz de las ve
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